¿Multiculturalidad fracasada?

Uno de los debates más enconados que se puede tener en una tertulia es el siguiente: ¿se puede convivir con los musulmanes? Es uno de esos temas tabú que uno prefiere no sacar, ya que sabe que nunca se llega a un acuerdo y acaban aflorando sentimientos encontrados: ¿la tolerancia es lo mismo que debilidad, la no tolerancia es sinónimo de racismo?

El caso es que no me ha quedado más remedio que hablar del asunto debido a los últimos acontecimientos. Hace pocos días David Cameron, primer ministro británico, ha afirmado que las políticas defensoras de la multiculturalidad en Inglaterra han fracasado, que lo único que han conseguido es que los jóvenes sean un objeto vulnerable hacia el radicalismo islámico. Y no es el primero que hace suyo este discurso, ya lo hizo en su día Angela Merkel, entre otros políticos europeos.

¿Estamos pues dando un giro hacia la ultraderecha o somos sólo conscientes de que la realidad no es tan simple como la teoría? Que la afirmación de “todos debemos tolerar al prójimo en pro de una buena convivencia” es más fácil decirla que llevarla a la práctica lo sabemos todos. Pero, por eso mismo, ¿no deberíamos seguir insistiendo?

Por otro lado, que este problema de convivencia sea siempre con los mismos, ¿debería decirnos algo? Al menos implica que las diferencias culturales son mayores con aquellas personas originarias de países musulmanes que con otros inmigrantes. Y sí, existen muchas diferencias, pero por ello ¿debemos rechazarles? Igual el miedo a lo desconocido nos ciega y nos vuelve intolerantes.

De todos modos, lo que realmente me da miedo es que los mismos políticos sean los que identifiquen el integrismo islámico con una población entera que se reconoce musulmana. Ni todos los musulmanes son integristas, ni todos los que estén en contra del integrismo son democráticos. Y si no, analizad un poco lo que ha ocurrido en estas semanas en los países musulmanes:

Túnez y Egipto han vivido revueltas que, al menos para el primero, han repercutido en el derrocamiento de su gobierno. Gobiernos que llevan en el poder más de 20 años, abusando de su poder y que tienen una característica más en común: no son islámicos. Ben Alí (Túnez) tenía prohibido llevar barba en su país, ya que es un signo identificativo del radicalismo islámico. Egipto, único país musulmán aliado de Israel, había aislado a los Hermanos Musulmanes del poder. ¿No sería curioso que llegase la democracia a estos países de la mano de grupos políticos islámicos? ¿Deberíamos asustarnos ante dicha posibilidad? ¿Es mejor una tiranía antiislámica que la posibilidad de un gobierno islámico moderado

10 Respuestas to “¿Multiculturalidad fracasada?”

  1. Josefa Elez dice:

    La pregunta es ¿quien es el intolerante? ¿ el mundo occidental con el mundo árabe o el mundo árabe con el occidental?…Que dos grandes potencias europeas, que han sido receptoras de inmigración árabe musulmana durante décadas, hayan llegado a la misma conclusión creo que significa algo y no algo bueno precisamente. Los radicalismos no son buenos en ningún sentido y el radicalismo religioso es peligroso en demasía. Es importante que los pueblos no olviden sus raices, ni sus tradiciones y costumbres, pero adaptandose al siglo y al país en el que vivimos. Integrarse es el primer paso para una buena convivencia. Europa ha sido tolerante con los musulmanes llegados en busca de una vida con mejores oportunidades laborales y economicas, les ha ofrecido asistencia sanitaria, educación gratuita para sus hijos y bastantes ayudas sociales de las que carecen en sus paises de origen , se les ha dejado construir sus mezquitas y se les permite que practiquen su religión sin cortapisa ninguna ¿Nos ofrece algún país musulman los mismos derechos a los que pertenecemos a otras culturas?

  2. Óscar dice:

    Tengo que reconocer que no tengo claro este asunto. Por un lado, no dejo de alegrarme por que revoluciones “pacíficas” emanadas del propio pueblo derroquen gobiernos totalitarios sin intervenciones armadas; sin embargo, es evidente la plausible posibilidad de que si la transición no se desenvuelve con sumo cuidado la amenaza del islamismo puede convertirse en una realidad, dada la nula cultura democrática de esos países y que la laicidad reinante es más objeto de una imposición estatal que de un verdadero sentimiento, especialmente por la fuerza de esos movimientos radicales y las intervenciones foráneas, aunque no sean mayoritarios. No obstante, mi reciente contacto con esos países me ha descubierto una sociedad muy diferente, más abierta y madura de lo que imaginaba. Puede que la emigración traiga a nuestros países a la población más pobre y, por ende, a la más radicalizada por pertenecer un estrato de menor nivel cultural y el displicente trato que les dispensamos afiance aún más sus ideas, redundando en una escasa integración social.
    En fin, que espero que otros compañero “bitacoreros” me “iluminen” con sus ideas porque no tengo una idea suficientemente formada para extraer mis propias conclusiones más allá de analizar mis percepciones sobre el asunto.

  3. Ceutí dice:

    No se puede convivir con culturas radicales y basadas en la religión llevada al
    extremo. Creo que la respuesta es clara.

  4. Josefa Elez dice:

    Querido Oscar ¿displicente? ¿te parece displicente el trato que el mundo occidental le da a los inmigrantes de religión musulmana?….Se les da todo tipo de ayudas (viviendas, educación, sanidad, becas, pensiones y un largo etc del que en sus países de origen ni han oido hablar)….Y te recuerdo que los que pilotaron los aviones que destruyeron las torres gemelas, no eran precisamente gente inculta. El problema está en la “integración”. No se quieren integrar y además rechazan la cultura occidental (no se puede generalizar,pero sí son una gran mayoría los que así piensan y se comportan).Ellos son los que se comportan de un modo displicente con las sociedades que les acoje,aprendiendose pronto los derechos y tarde las obligaciones.

    • Óscar dice:

      Puede que tengas razón. Yo, presonalmente, he tenido mucha suerte con los inmigrantes musulmanes que he conocido pero no me cabe duda que tu opinión es mayoritaria y será, con toda probanilidad, la correcta.

  5. Esther dice:

    Mi percepción sobre este asunto es mucho más positivia que la de la mayoría: considero que los integristas son sólo una minoría, aunque muy ruidosa.

    En mi opinión, la gente es más tolerante de lo que nos creemos y, en el trato personal con inmigrantes, nos damos cuenta de que no todos los musulmanes son personas reacias a integrarse en una sociedad occidental.

  6. Raquel dice:

    Esta es una opinión que leí en un periódico local…dice mucho:

    El primer ministro francés, François Fillon, dijo la semana pasada:

    “Los inmigrantes no franceses deben adaptarse (…) estoy cansado de que esta nación se preocupe por saber si ofendemos a determinados individuos o a su cultura. Nuestra cultura se ha desarrollado en luchas convertidas en victorias por millones de hombres y mujeres en busca de la libertad. Nuestra lengua oficial es el francés (…) En consecuencia, si ustedes desean formar parte de nuestra sociedad, ¡aprendan la lengua! La mayoría de los franceses creen en Dios. No se trata de una obligación cristiana, de la influencia de la derecha ni de presión política, pero es un hecho, porque hombres y mujeres fundaron esta nación sobre principios cristianos, y esto se enseña oficialmente. Es perfectamente adecuado difundirlo en los muros de nuestras escuelas… Si Dios les ofende, les sugiero que consideren otra parte del mundo como país de acogida, porque Dios forma parte de nuestra cultura. Nosotros aceptamos sus creencias sin cuestionarlas. Lo único que les pedimos es que acepten las nuestras y que vivan en pacífica armonía con nosotros. Éste es nuestro país, nuestra tierra y nuestro estilo de vida. Y les ofrecemos la oportunidad de aprovechar todo ello. Pero si están cansados de nuestra bandera, de nuestro compromiso, de nuestras creencias cristianas o de nuestro estilo de vida, les recomiendo calurosamente que aprovechen otra gran libertad francesa: el derecho a marcharse. Si no son felices aquí, que se marchen. No les hemos obligado a venir. Han pedido estar aquí.. Acepten, pues, el país que han elegido.”

  7. Daniel dice:

    Yo creo que tachar a los inmigrantes de intolerantes es un error, igual es el error de ese miedo que nos quieren hacer sentir los políticos de Europa anta la onda masiva de corrupción, lo primero que me huele mal es que estos mismos políticos apoyarán tan abiertamente estas revoluciones del mundo islámico cuando hasta hace solo un rato se hacían fotos y se llamaban hermanos, a saber que les tienen preparado. Lo segundo los radicales islamitas son una minoría y si es cierto que hacen mucho ruido, islamistas sin mas habrá mas pero no veo razón de tener miedo a estos islamistas el islam no me da miedo me más miedo el hambre que pasan por que al hambre no hay religión que la domine ni ética ni principio. Es verdad que no estamos en el mejor momento para acoger a una masa incontable de inmigrantes, pero también es verdad que tampoco estamos para tener los gobernantes que tenemos ni el sistema financiero que tenemos. Si vienen lo mejor que podemos hacer es tratarlos lo mejor que podamos como personas que somos y que son, presionar a nuestros gobiernos no para que nos digan de que tenemos que tener miedo si no para que dejen de ser y hacer negocios sucios con aquellos gobiernos dictatoriales o no, que tiranizan, y no gobiernan si no que se hacen millonarios con el poder que se adjudicaron o les adjudicaron normalmente Europa y estados unidos. os pongo un ejemplo El rey de marruecos que murió aproximadamente unos 10 0 11 años dejo en herencia a su hijo rey de marruecos 50.000 millones de dolares, que pertenecía al pueblo marroquí y eso si lo tenía en París que no en Rabat para que lo sepa el canciller francés que esta tan indignado por su religión cristiana que sepa de quien se nutre su país cristiano, cuando este país tiene de deuda externa 20.000 millones de dolares y nuestro rey cuando venía a visitarlo lo llamaba querido hermano. Hay esta el verdadero peligro y la condena de estos países islámicos y no del islamismo que es solo una piedra tirada para que miremos hacia el otro lado. Es la misma mentira de siempre al final la gente inocente son siempre los que salen perdiendo.

  8. Luis dice:

    (COPIO y PEGO desde FB, perdóname Martita) ;-)

    Si se plantea el tema como “¿Multiculturalidad fracasada?” y acto seguido preguntas “¿se puede convivir con los musulmanes?”, es lo mismo q afirmar q no se puede, pero por alguna razón imputable a ellos, lo q equivale a ser tendencioso.

    Si posteriormente se afirma “¿la tolerancia es lo mismo que debilidad, la no tolerancia es sinónimo de racismo?”, suena a tendencioso y condescendiente a la vez.

    Tal vez, para q intervengan marroquíes, a lo mejor se puede plantear el dilema de otra forma. No es lo mismo decir “¿se puede convivir con los musulmanes?” a “podemos convivir los musulmanes y los cristianos?”.

    Y eso estando de acuerdo en la mayoría de lo dicho, y te lo digo yo, q convivo entre marroquíes el 90% de mi vida. Pero entre los marroquíes q viven abajo, y q no necesitan subir a la península. Y la verdad, esa no necesidad los hace distintos, sobretodo a mis ojos, un español q vive en Marruecos y q sí debe integrarse porque sabe q lo necesita.

    Y sí, coincido con Cameron. La multiculturalidad en Europa no ha funcionado, pues no hay integración real. Sólo aprovechamiento de los defectos inherentes a la propia democracia del país al que van. Y sólo por una razón: porque los q suben no tienen cultura, sólo tienen 4 retazos sobre su propia religión, q es lo q han empleado “abajo” para mantenerlos en pie. Al final lo de la multiculturalidad es el nombre q te ves obligado a usar si no quieres q por los propios resortes de la democracia te tilden de antidemocrático, cuando lo q en realidad ocurre es q coexisten una mayoría de personas no necesitadas con cultura y democracia previa, con otras personas sin cultura ni educación, sólo con su religión (pues así la han enseñado en su país de origen), y q como están necesitadas, exprimen los resortes de la democracia hasta niveles q tu y yo ni tan sólo conocemos, pero q un compatriota suyo q llegó antes q ellos sí conoce a la perfección. Y lo q es peor, a todo ésto, da igual si hay crisis en España, si tu y yo tenemos trabajo, si tenemos sueldo, o si nuestra familia come o no. Pon buena cara porque si no lo haces, eres racista y no respetas el principio básico de nuestra Constitución, ese de “todos somos iguales ante la ley”………………..ya te digo, las palabras de Cameron ya se las dije yo hace meses a Raquel y a Karim en una comida en Ceuta (te acuerdas, Raquel?).

    En USA, a cambio, la multiculturalidad no ha fracasado, y sabes porqué? sencillamente porque los musulmanes q viven allí y ya son americanos, la gran mayoría de ellos se han integrado hasta tal punto q por la mañana cuando se levantan y escuchan el himno, se sienten primero americanos y luego marroquíes, o argelinos, o egipcios, o lo q sean…y todo ello practicando libremente su islam, pero sin crear ghetos ni follones, ni problemas, porque han pasado de ser marroquíes de dinero y cultura, a ser americanos-marroquíes de dinero y de cultura. Curiosamente la mayoría dominan el árabe clásico, todos están preparados, y todos tienen trabajos en los q se sienten realizados. Son los JASP marroquíes/argelinos/tunecinos/egipcios/+árabes, etc…

  9. Juande dice:

    En este voy a ser cortito: la multiculturalidad SI es un fracaso.
    Ahora es cuando debería callarme y dejar que todo se incendie, pero creo que mejor matizo: considero un fracaso la visión de multiculturalidad que tenemos, no la multiculturalidad en sí misma, que por otra parte, no podemos evitar, porque incluso dentro de poblaciones relativamente homogéneas hay diferencias que pueden ser críticas o irrelevantes dependiendo del punto de vista.
    Creo que el problema es que muchos hemos venido entendiendo el fenómeno multicultural como el hecho de que la gente exporte sus costumbres y modos directamente al país destino. Para mí la cultura no es sólo que alguien ponga una alfombrilla en el suelo y se ponga a rezar, sino el conjunto de valores que han ido desarrollando con el tiempo, de los cuales, NO TODOS son directamente exportables.
    Por otra parte, está la actitud complaciente hacia el inmigrante. El inmigrante es una persona que viene a un país extraño en el que debe integrarse, con completa libertad, al menos en parte del mundillo occidental. Sin embargo, no hay que olvidar que cada país tiene sus derechos y leyes, y no se debe esperar que esas leyes deban modificarse para favorecer a unos u otros. Creo sinceramente que lo único que esperaría de un país al que voy es que no me ponga obstáculos por venir de donde vengo o creer en lo que crea, pero por eso mismo, tampoco puedo esperar que si allí tienen una costumbre que me ofende, la cambien de la noche a la mañana para que yo sea más feliz.

    Como corolario, creo que lo más importante es, al menos donde la haya, que haya libertad real, no libertinaje in malas interpretaciones de libertad: la libertad individual acaba cuando restringe la libertad de otros individuos. Cierto que esto puede malinterpretarse, pero es lo que siento, y a mí lo que me j”·$ no es que las niñas vayan con velo al instituto, sino que si lo hacen por imposición familiar, se están restringiendo sus derechos de facto. ¿o alguno de nosotros toleraría que se prohibiera en España el consumo de vino porque ofende a los musulmanes?

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